jueves, diciembre 02, 2004

Somos de colores

Somos diferentes.

Y tanto. Utilizamos las mismas palabras para decir cosas distintas. Hablamos distintos idiomas psicológicos dentro de los mismos idiomas lingüísticos. Y tenemos diferentes oídos, diferentes orejas.

Tenemos una idea, la expresamos con nuestras palabras (ya puede distar de la idea), la otra persona escucha con sus oídos (vete tú a saber qué) y "traduce" en su cerebro lo que le ha parecido entender. Entonces contesta. Lo bueno de esto es que como a veces utilizamos las mismas palabras para expresar ideas diferentes, o a veces hablamos sin saber bien lo que decimos o sin conocer el alcance de nuestras palabras, es posible que esta tremenda falta de comunicación apenas se note. En ocasiones. Y se necesita más tiempo para comprender o comprobar que:

1.- lo que queríamos decir de verdad lo hemos dicho.
2.- lo que queríamos decir de verdad lo ha entendido el otro como tal.

Supongo que esto de la comunicación es una de estas razones ocultas por las que nos enamoramos de una persona, y de otra no. A veces decimos ¿cómo no me gusta este chico apuesto, elegante, buena gente... y en cambio me vuelve loca el gordito ése que a veces cuenta unos chistes malísimos y que viste fatal...? Pues puede ser por el olor (un día leí que tenemos olores compatibles o incompatibles con cada persona, pero no el de los perfumes, si no el olor personal de cada uno) o porque esa persona HABLA NUESTRO IDIOMA. Y cuando decimos algo no necesitamos muchas palabras, enseguida lo ha entendido. ¿Necesitamos para ello haber experimentado las mismas cosas? ¿o haberse abierto mucho al mundo?

Cuanto más viajamos más abiertos estamos a nuevas perspectivas, a nuevas ideas, a nuevas formas de ver la vida, y a ENTENDER COSAS NUEVAS SOBRE LAS MISMAS PALABRAS.

Quizá no haya escrito lo que realmente quiero escribir. Quizá no hayas entendido lo que realmente quería decir.

Pero quizá te haya hecho pensar, aunque sea en otra cosa en la que ni yo misma he caido.