miércoles, octubre 20, 2004

Tormenta

La luz del Sol se esconde detrás de unas nubes blancas, grises, negras y cada vez más negas. El viento empieza a soplar. Los árboles se mueven. Los pájaros huyen y dejan el lugar más desierto. Hace frío. La tierra se mueve. Tiembla.

Viene la Tormenta.

Llovizna, llueve, diluvia. El viento acelera su velocidad. La Tormenta se enfurece y expresa toda su rabia con rayos y truenos cada vez más feroces. Todo está oscuro. Hace mucho frío. Diluvia, graniza con toda la fuerza del universo. Los cristales se rompen. Los truenos se quedan roncos. Los ríos se desbordan. El ruido es ensordecedor. Después de un rayo viene un trueno más temible que el anterior, y después otro rayo. Los rayos son los únicos que alumbran el caos. "Éste va a ser el último..." NO. Hay otro más. La Tormenta no termina. Todo está mojado, frío, oscuro. Todo es un caos. Todo está roto.

¿Qué queda por romper? ¿dónde está la luz? ¿dónde la manta? ¿y el paraguas? Suelta ya toda tu furia, Tormenta del Demonio, vete y no vuelvas más. Arreglaremos todo el estropicio después. Secaremos. Compraremos cristales nuevos. Utilizaremos pegamento. Saldrá el Sol y todo lo veremos. Será como antes. Vete, y no vuelvas más. Amaina la lluvia, parece que termina... no. Vuelve con más fuerza. El pegamento que ya he sacado del bolsillo para empezar a arreglar el caos se derrama y se lo lleva el agua. Hace más frío. Más truenos. Más agua. Ya no hay diferencia entre un trueno y otro. La Tormenta grita sin cesar. Ella desprende su calor pero no hace más que frío. Ella se lo lleva todo. El calor, la luz, la vida. Abre la boca con todas sus fuerzas y deja escapar su rabia, su dolor. Haciendo daño. Rompiendo. Dando muerte a la vida a su paso.

Ya han pasado tres días y sigue lloviendo. Apenas hay truenos. La Tormenta se agota. Llueve y llueve y llueve...

y empieza el SILENCIO.

Más terrible que el ruido. Un silencio negro. Deja de llover. Silencio. Muy lentamente las nubes se van alejando, pero no dejan ver el Sol. Es la noche. Es el silencio. Noche oscura sin estrellas. Sin Luna. Sin nada. Cielo negro. Frío. Silencio. Vacío. Muerte.

Mañana saldrá el sol. Compraremos un pegamento nuevo y pegaremos lo roto. Compraremos lo que no se puede reparar. Aún hay dinero. Secaremos el agua. Abriremos los ojos para ver el Arco Iris... No hay Arco Iris. La Tormenta se lo ha llevado todo. Poco a poco. Quizá mañana no. Quizá pasado.

Las flores volverán a nacer. Se acabará el ruido y el silencio. Sonará música. Habrá color, calor y vida. Poco a poco, sin prisa, el mundo se recupera. Las heridas tienen tiritas y algunas hasta se curan. Otras seguirán con tiritas toda la vida.

Las Tormentas terribles dejan secuelas para siempre.

Un ramo de rosas no arregla una cara marcada por el odio, la ira y la fustración. Un ramo de rosas no devuelve la vida, la alegría y la ilusión después una Tormenta. Un ramo de rosas no cura las heridas ni el dolor.

Pobre desgraciado el que así lo crea.

Lo único que queda es el silencio.