viernes, octubre 08, 2004

la gitana

Iba yo patinando por nuestro Buen Retiro madrileño, disfrutando de este maravilloso deporte que a mí me hace sentir libre al coger velocidad y sentir el aire chocando con mi cuerpo... cuando me quedé atascada en una zona en la que el suelo no permitía rodar a las ruedas de mis patines. ¿Qué pasa?, pensé, no consigo salir de aquí, quiero seguir patinando, quiero seguir mi camino.

De pronto una buena mujer se acercó a mí y me ofreció contarme mi futuro, leyéndome la mano. ¡Vaya manipulación! pensé yo. ¡Ponen el suelo pegajoso aquí para que te pares y piques en este gran timo de los videntes!. Muy educadamente le dije a la buena mujer que NO, e hice el amago de seguir patinando, pero mis patines no se querían mover, con lo que la mujer insistía. ¿Qué remedio? cedí. Parecía que no iba a poder salir de allí hasta que diera unas monedas a la vidente y permitiera que me contara cualquier tontería que se le ocurriera, después de pasarse un rato haciéndome cosquillas en la mano.

De acuerdo buena mujer, he aquí un euro, cuénteme algo. Al darme la vuelta para mirar a la mujer, gitana en apariencia, y entregarle mi euro, algo me dijo que ella iba a contarme algo muy interesante, algo que debía ser mejor pagado. Así que al euro ya entregado le añadí otra moneda de dos. Quinientas pesetas, ya me puedes contar algo interesante, hoy he venido generosa, pensé. Por lo visto, la gente suele pagar un euro o incluso dos. Yo sabía que algo importante iba a suceder. Merecía la pena.

Entonces llegó la pregunta. Antes de ser revelado mi futuro, yo debía resolver una cuestión: tenía que nombrar el título de una película que se produjera (que no estrenara) entre el 4 y el 24 de Octubre de este año. ¡Pero si estamos a día 6! ¿cómo voy a saber yo eso? Creo que había por ahí una de Garci... pero ésa ya estaba producida y creo que incluso estrenada. No había leído ni escuchado noticias al respecto, no sabía qué se cocinaba en el Séptimo Arte estos días, con que no pude nombrar ni un título siquiera. ¿Es esto importante? ¿Si no contesto no sabré mi futuro? Supongo que de mi respuesta dependía que me dijera una cosa u otra, y supongo también que lo bueno hubiera sido si hubiera contestado algo.

Ella cogió mi mano y se dispuso a revelar tan ansiado secreto...

¡ENTONCES SONÓ EL DESPERTADOR!

Lo que yo no sabía al despertar, es que la respuesta ya me la había dado.