jueves, septiembre 30, 2004

Yo trabajo, tú trabajas, él trabaja

¿Por qué nos cuesta tanto sonreir en el trabajo? ¿por qué solemos enfrascarnos en nuestros problemas, dejamos de hablar, contribuyendo a un ambiente triste y desolador? ¿o por qué nos afecta tanto si un compañero nuestro está triste? intentamos animarle y al final somos dos tristes. Si no hay cosa más gratificante que hacer sonreir a alguien, que regalar sonrisas por doquier y hacer de estas cuatro paredes un lugar agradable para pasar la mayor parte del día. Pero es que a veces es tan difícil sonreir... nos roban la sonrisa.
Mi gran proyecto es defender la mía, mi sonrisa, allá por donde vaya, alegrando mi camino. Porque nada me hará más feliz que alegrar a la gente que tenga alrededor. Y no dejar llevarme por el pesimismo.
Que somos libres, libres para reirnos, libres para no complicarnos la vida, libres para elegir. Somos los que ponemos las cadenas más gordas a nuestra liberdad.
Traigamos churros a la oficina todos los viernes. Porque sí. Porque es viernes.
Sonriamos y regalemos sonrisas, a los conocidos, a los desconocidos, a los felices y a los amargados. Y que no nos roben nuestra sonrisa. ¡Nunca!